Tratamiento del Dolor Crónico
El dolor crónico es el dolor que permanece o se repite durante 3 meses o más, o que continúa aun después del tiempo normal de curación de una lesión. Puede aparecer por una enfermedad, una lesión, inflamación, tratamiento médico o, en algunos casos, sin una causa claramente identificable.
No se trata únicamente de una sensación física. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor define el dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada, o similar a la asociada, con daño real o potencial en los tejidos. Por eso, el dolor crónico puede afectar también el sueño, el ánimo, la movilidad, el trabajo, las relaciones personales y la calidad de vida.
Conviene acudir con un profesional de salud si el dolor dura más de tres meses, aumenta, limita actividades diarias, altera el sueño o se acompaña de fiebre, pérdida de peso, debilidad, adormecimiento o pérdida de control de esfínteres.
Ejemplos frecuentes son:
- Dolor de espalda persistente.
- Migraña crónica.
- Dolor por artritis o artrosis.
- Dolor neuropático, como ardor, hormigueo o descargas eléctricas.
- Dolor posterior a una cirugía o lesión.
- Fibromialgia.
- Dolor asociado a enfermedades crónicas.
Se diferencia del dolor agudo porque este último suele tener una causa inmediata —por ejemplo, una herida, golpe, cirugía o infección— y tiende a desaparecer conforme sana el cuerpo. El dolor crónico, en cambio, puede mantenerse aunque la causa inicial ya haya mejorado.
Tratamiento
Su atención requiere un enfoque integral:
- Valoración médica,
- identificación de causas,
- tratamiento farmacológico cuando procede,
- fisioterapia,
- ejercicio supervisado,
- higiene del sueño,
- terapia psicológica y cambios de hábitos.
- Terapia psicosomática cuando procede.