Tratamiento del Dolor Crónico por Ansiedad
¿Que es el Dolor Crónico por Ansiedad?
Los dolores crónicos por ansiedad son molestias físicas persistentes o recurrentes que pueden aparecer o intensificarse cuando una persona vive en un estado prolongado de ansiedad, estrés o tensión emocional. No significa que “el dolor sea imaginario”; el dolor es real, pero puede estar influido por la activación constante del sistema nervioso, la tensión muscular y la preocupación sostenida.
La ansiedad puede acompañarse de síntomas físicos como tensión muscular, fatiga, problemas de sueño, inquietud, dificultad para concentrarse e irritabilidad. En el trastorno de ansiedad generalizada, por ejemplo, la tensión muscular es uno de los síntomas físicos reconocidos.
Los dolores crónicos por ansiedad son dolores reales que pueden originarse, intensificarse o mantenerse por la tensión emocional y/o física prolongada. Es necesario atenderlos como un problema de cuerpo y mente, es decir de Salud Integral, sin minimizar el dolor y sin dejar de descartar causas médicas.
¿Cómo puede la ansiedad producir o mantener dolor?
Cuando la ansiedad se vuelve constante, el cuerpo permanece en una especie de “estado de alerta”. Esto puede generar:
- Tensión muscular sostenida | Dolor en cuello, hombros, espalda, mandíbula o cabeza.
- Alteración del sueño | Mayor sensibilidad al dolor y cansancio físico.
- Respiración superficial | Opresión en pecho, mareo, sensación de falta de aire.
- Hipervigilancia corporal | La persona percibe con mayor intensidad sensaciones normales o leves.
- Estrés prolongado | Contracturas, molestias digestivas, cefaleas o dolor generalizado.
Dolores frecuentes asociados a ansiedad
Pueden presentarse como:
- Dolor de cabeza o migrañas tensionales.
- Dolor cervical, dorsal o lumbar.
- Dolor en mandíbula por apretar los dientes o bruxismo.
- Dolor torácico u opresión en el pecho.
- Molestias gastrointestinales.
- Dolor muscular generalizado.
- Sensación de cansancio corporal persistente.
- Ansiedad extrema relacionada con síntomas físicos, al grado de afectar sus actividades diarias.
No todo dolor en una persona con ansiedad se debe a la ansiedad. Es conveniente descartar causas médicas, especialmente si el dolor es nuevo, intenso, progresivo o aparece con otros signos de alarma.
Se debe buscar valoración médica con mayor urgencia si en los siguientes casos:
- dolor de pecho intenso,
- falta de aire marcada,
- desmayo,
- fiebre,
- pérdida de peso inexplicable,
- debilidad en alguna parte del cuerpo,
- dolor posterior a una caída,
- sangre en heces u orina,
- dolor que despierta por la noche.
Tratamiento habitual
El abordaje suele ser integral:
- Valoración médica para descartar enfermedades físicas.
- Psicoterapia, especialmente para manejo de ansiedad, estrés, pensamientos catastróficos y regulación emocional.
- Terapia Psicosomática Integrativa, si el dolor corresponde a una condición médica crónica o que conlleve una degradación notable de la calidad de vida.
- Técnicas corporales: respiración, relajación muscular, estiramientos, ejercicio gradual, higiene del sueño.
- Medicamentos, solo cuando los indique el médico o el especialista correspondiente.